Esta semana pasada estuve en el espectáculo que se ofrece en el teatro Haagen Dasz Calderón (¿se escribe así?) llamado “Beatles La Leyenda”.
Con el reclamo de mas de 20 artistas en el escenario, música en vivo y una antología de éxitos de los mayores genios de la música pop (Queen me perdone) mas proyecciones de imágenes de los cuatro de Liverpool, la velada prometía ser al menos entretenida.
Vaya por delante que es una experiencia un poco desconcertante: tener delante a cuatro tipos vestidos con los uniformes de la banda del Sargento Peppers pero de nylon, intentando que las canciones suenen lo más parecidas posibles a la versión de estudio que todos tenemos en la cabeza no deja de recordar a los conjuntos de animación nocturna de los hoteles, aunque la calidad técnica y vocal de los artistas del Calderón está a años luz de los citados animadores. La comparación ea odiosa y puede que ofensiva para los citados, lo se, pero es la sensación que tuve.
Luego está el cuerpo de baile. Voluntarioso y con ganas, pero con unas coreografías básicas y demasiado “blandas”. Eran demasiados en el
Escenario como para no percatarse de lo repetitivo y esquemático de los pasos.
Luego cuatro gogo’s moviendose a la orden de “subir a los podiums y moveos”. Que en muchas ocasiones está bien y es hasta gracioso -y representativo de la época ye-ye- pero desperdician la oportunidad de -ocasionalmente y cuando la canción lo permita (algunas casi lo exigen) moverse coordinadamente.
Mención aparte merecen las dos vocalistas femeninas que realizan “incursiones” puntuales para realizar interpretaciones un poco menos sujetas a los corsés del original. Aún así esa sujección al original sigue siendo su gran limitación, lo que les impide dar lo mejor de si mismas y sacar el máximo partido a la canción.
La conclusión: un espectaculo, como se adivinaba, entretenido. No apto para fans impenitentes, porque verán la sombra del original planeando permanentemente sobre el espectaculo. Tampoco es un espectaculo para ignorantes de los FabFour, porque todo lea pillará demasiado lejos.
Es un show dirigido a todos aquellos que tienen las meodiss en la cabeza peronquw nunca prestaron atención especial a sus autores. Les dará un atisbo de la magnitud de la obra de Beatles, que trancurre en una década escasa de creatividad imparable. O sea, un espectaculo dirigido a la gran mayoría de los espectadores.
Como anécdota, en mi misma sesión estaban nada menos que José María Íñigo y Jose Ramon Pardo, dos insignes críticos musicales (no es que yo esté en su liga, pero siempre alegra el espíritu ver que gente de está talla han considerado que merece la pena pagar la entrada)
De paso, este es el primer post desde el iPhone, usando el Editor gratuito de WordPress. Por supuesto, las fotos también están tomadas con el iPhone (de ahí su discutible calidad).



